Después de montar en el pony le dimos como premio unos cereales requísimos y le acariciamos agradecidos. A continuación bajamos al pueblo en el autobús e hicimos un trozo del camino de Santiago. Durante el trayecto vimos huellas en el barro de animales, escuchamos el canto de los pájaros y el murmullo del arroyo.
Llegamos al Parque Arboreto de San Roque y allí nos pusimos a comer con apetito los bocadillos.

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